La tesis de Tales «todo es agua»
(Aristóteles, Metafísica, A, 3, 983 b 6) es una afirmación
científica categorial, queriendo enunciar algo así como que Tales habría
dicho más o menos que el agua entra a formar parte en un setenta por ciento
en la constitución de los organismos —tal como enuncia la ciencia moderna—, o
debe ser considerada más bien como una tesis de tipo filosófico?
Tal pregunta polariza las interpretaciones
de Tales en dos sentidos: Tales científico (astrónomo, meteorólogo,
ingeniero, &c.; es decir la versión de Tales como un maestro de
sabiduría) y Tales filósofo, en cuanto iniciador de un tipo de
pensamiento (no sólo de una escuela, sino también de una tradición), que
aunque no se puede denominar propiamente filosofía, se constituye como una
especie de protofilosofía que caracterizamos como «metafísica», y como una
etapa necesaria al advenimiento de la filosofía. La pregunta retrotrae la
cuestión de las interpretaciones de Tales a la relación entre ciencia y
filosofía, y entre categorías e ideas, cuestión tanto más importante en un
caso, como el de Tales, en el que las actividades científicas y filosóficas
coinciden en la misma persona subjetiva.
Consideramos que la tesis de Tales («todo
es agua»), en cuanto solidaria de la idea de physis es una
proposición filosófica y no una afirmación de tipo científico. Si
interpretamos a Tales como un científico o como un físico no se podría
justificar desde ningún punto de vista la afirmación «todo es agua»:
a) Ad primum. No es
justificable desde el punto de vista de la observación empírica puesto que
ningún dato observable nos permitiría afirmar la omnipresencia del agua en el
mundo de la naturaleza. Podría concederse incluso que desde un punto de vista
físico la afirmación no es ajustada, pero que Tales puede ser interpretado
desde supuestos químicos, puesto que a partir del hidrógeno, sustancia que
genera el agua, se pueden sintetizar todos los demás elementos o también
interpretado como un biólogo, al modo como se plantea en la pregunta
anterior. Pero en ambos casos no es aplicable la afirmación de Tales.
Interpretar a Tales como un químico es completamente anacrónico, supondría
que los griegos tendrían un concepto del agua semejante al nuestro, como H2O.
En el segundo caso (Tales como biólogo) se limita la afirmación de Tales a
los organismos, y dentro de estos a un setenta por ciento, lo que supondría
admitir que, en todo caso, Tales se habría equivocado en un treinta por
ciento.
b) Ad secundum. Aún en el
supuesto de la omnipresencia del agua empírica en el mundo de la naturaleza,
la tesis de Tales tiene un sentido más radical; pues no solamente son agua
las determinaciones físicas, sino que la «totalización» abarca a las
determinaciones morales, psicológicas, políticas, etc; es decir, a todos los
contenidos del mundo (Mi). Este sentido radical, esta extensión
del todo al Mundus adspectabilis, nunca sería legítimo desde un
punto de vista científico.
El agua de Tales, en cuanto solidaria de la
idea de physis se caracteriza por ser:
a) Un monismo naturalista, consistente
en la reducción de todas la formas del universo a determinaciones
naturalistas o físicas, propias del primer género de la materia, pero que al
ejercer este carácter totalizante dejan de ser meramente físicas en el
sentido estrictamente científico; y
b) Un monismo de la sustancia, consistente
en la elección de una forma o sustancia física (el agua), que, siendo parte, se
eleva a la categoría del todo, como sustancia primordial o arjé,
negándose como parte, pero sin aniquilar, al mismo tiempo, el mundo de las
formas . Al menos es en este sentido como cabe interpretar la afirmación de
Aristóteles de que «si las sustancias físicas fueran las primeras entre todas
las esencias, entonces la física sería la Filosofía primera» o Metafísica. Ahora bien, por
vía modus ponensestableceremos: «las sustancias físicas —para
Tales y los milesios— son las primeras entre todas las sustancias» (salva
veritate), luego, concluimos nosotros, «la afirmación de Tales respecto
al agua no es de índole física, sino más bien metafísica».
En este orden de cosas es necesario afirmar
que la tradición iniciada por Tales de Mileto no se reduce a una especie de
curiosidad científica, que se incluye, no se sabe por medio de qué
mecanismos, en la Historia de la filosofía. Denominamos al período del
pensamiento presocrático como una «protofilosofía», como un tipo de reflexión
objetiva sobre temas que, probablemente, son ya patrimonio del pensamiento
mítico, como mítica es ya la idea de la reducción de todas las cosas a un
todo. Pero esta reducción, presente ya en el mito, se presenta ahora bajo la
forma «filosófica» de unmonismo axiomático.
¿La filosofía de Tales se agota en el
monismo, o es este monismo una herencia mítica, que tomado como material de
la reflexión filosófica terminará por ser triturado?
Desde supuestos diversos se propenderá a
valorar de Tales su monismo. Desde un punto de vista teológico Tales habría
enunciado, aunque obscuramente, una verdad fundamental: que todo procede de
un primer principio divino (versión teológica de la tesis del hilozoísmo). Heidegger
valorará también el monismo de Tales, desde el cual habría captado «el
sentido del ser». Incluso desde supuestos materialistas groseros se valorará
de Tales su monismo naturalista.
En este orden de cosas es paradigmática la tesis
de Gomperz quien valora en los filósofos jonios su monismo
naturalista y concibe esta tendencia al monismo como
una tendencia a la sabiduría. Según Gomperz lo esencial en
estos primeros filósofos consistiría, en primer lugar, en la adopción del
punto de vista físico (científico positivo) y como consecuencia de esta
perspectiva los presocráticos habrían enunciado dos tesis presentes en la
física moderna: a) el reconocimiento de la existencia de sustancias
elementales, y b) la idea de que la materia es indestructible, de que la
materia solamente se transforma. En segundo lugar, según Gomperz, los jonios
se caracterizarían por la superación del punto de vista científico positivo,
el de la pluralidad de las sustancias elementales, en pro de la unidad de
estas sustancias; es decir, en pro del monismo. Este monismo es valorado de
tal modo por este pensador que advierte, incluso, que la tendencia al monismo
comienza a aparecer en los últimos adelantos científicos que propugnan una
especie de protomateria como componente esencial de los
átomos de todos los elementos.
La interpretación metafísica positiva de
Tales propende a identificar la racionalidad con el monismo. Desde una
perspectiva crítica, no metafísica, concebir racionalmente la realidad no
consiste en concebir la realidad como un todo sino concebir la unidad de esa
realidad de un modo racional. Si simbolizamos la tendencia al monismo
por m (inicial de mónoV) y el racionalismo
por l (inicial delógoV), entonces m = l caracterizaría la
valoración positiva metafísica del monismo. En cambio, la fórmula (m »
l) = p, siendo p î m y p î l podría caracterizar la
interpretación racionalista del monismo presocrático.
La
identificación del monismo con la racionalidad está hecha desde supuestos
metafísicos: lo que hay de verdad en la filosofía de Tales es el monismo.
Pero si se admite esto, entonces no hay forma posible de establecer la
diferencia entre los relatos míticos y el pensamiento filosófico
presocrático, pues la idea de reducción de todas las cosas a una unidad no es
específica de los milesios, sino que la toman de las concepciones míticas
totalizantes de Hesíodo o del orfismo (el huevo primordial). Igualmente la
concepción de la tierra en forma circular, como un plato que «flota sobre el
agua», no es original de Tales, como tampoco es original la omnipresencia del
agua si hacemos caso al testimonio de Aristóteles: «Pero algunos consideran
también que los hombres más antiguos, muy anteriores a la generación actual y
los primeros en hablar sobre los dioses, pensaron así [como Tales] sobre la
naturaleza. Hicieron, en efecto, a Océano y Tetis, padres de la generación, y
del juramento de los dioses agua —denominada por los poetas mismos Estigia—, ya
que lo más antiguo es lo más venerado y lo más venerado es el juramento» Metafísica.
Desde
una perspectiva no metafísica, las ideas de Todo y del universo en forma
circular son temas propios de la conciencia mitológica que actúan ad
modum de material sobre el cual reflexiona la razón filosófica. Lo
esencial para el materialismo es que estos primeros pensadores empiezan a
organizar este material de una forma diferente, con una racionalidad distinta
de la racionalidad propia del mito. Por ello la fórmula m » l, propuesta
más arriba, es engañosa por ser demasiado abstracta; es decir, por cuanto la
fórmula no es capaz de diferenciar la racionalidad propia del mito de la
racionalidad filosófica, y sólo es útil a efectos de diferenciar la
perspectiva crítica de la perspectiva metafísica positiva presente en la
fórmula m = l.
Desde
la perspectiva crítica, desde la cual tratamos de interpretar a Tales, lo
específico de su pensamiento y por lo que lo valoramos, no es haber concebido
la realidad como un todo sino concebir la unidad de esa realidad según lo que
hemos denominado la racionalidad en sentido estricto (propia de la ciencia y
de la filosofía). Según la racionalidad en sentido estricto, las ideas
presentes en el relato mítico comienzan a organizarse de tal modo que
las operaciones, —que en el mito van ligadas a sujetos
insustituibles (los dioses)— en el logos, están asociadas a
sujetos (humanos) en tanto son sustituibles unos por otros; y las relaciones —organizadas
en el mito como relaciones personales, como relaciones de parentesco—
aparecen ahora como relaciones necesarias que se establecen entre los
fenómenos, como leyes que pueden ser descubiertas por el logos.
El
racionalismo estricto incluye, como hemos visto, el ejercicio de actividades
y operaciones individuales, pero de tal suerte que la propia actividad, aún
la más individual, se realiza mediante su absorción en un orden
transindividual y objetivo que, en la época de Tales se estaría realizando en
la actividad geométrica y en la razón jurídica-política solidaria del nomos democrático. En
la demostración de sus teoremas geométricos, Tales estaría ejercitando o
realizando la idea de razón en sentido estricto.
El
modelo geométrico de racionalidad podría haber servido a Tales para
extenderlo a todo el universo. Lo que Tales habría encontrado en este modelo
geométrico, no es la concepción circular del universo, dado que tal modelo
circular estaba ya presente con carácter totalizante en el mito (el “huevo
órfico”), sino más bien la autonomización de esta totalidad,
dado que en el mito ésta no es autónoma. No cabe, pues, hablar de un primer
principio extraño a esa totalización. El arjé (a1rch') como
primer principio es inmanente a este todo que no tiene un comienzo temporal
pues la physis(fúsiV) es el ahora y siempre que sostiene el
universo visible. El modelo geométrico extendido al universo, tritura las
concepciones míticas. La circunferencia al girar no tiene arriba y abajo, y
esta concepción extendida al universo elimina los soportes del cielo y de la
tierra. El universo ya no necesita columnas.
¿La identificación del arjé con
el agua, es decir, con una forma determinada, propia del mundo de las formas,
que adquiere los atributos del todo, es una tentativa racional o es, por
contra, una tentativa carente totalmente de sentido?
Anaximandro ya habría objetado a Tales que
el arjé no puede ser nada determinado porque es infinito y
«si alguno de los elementos fuera infinito sus contrarios serían destruidos
por él». (Simplicio. Desde esta perspectiva la tentativa de Tales habría sido
completamente estéril. La dificultad implícita en el racionalismo de Tales,
puesta de manifiesto por Anaximandro, sólo se puede apreciar cuando tal
modelo comienza a romperse internamente. De este modo la crítica de
Anaximandro se nos presenta como un desarrollo interno del racionalismo de
Tales, y éste como una fase previa y necesaria del desarrollo de la razón.
Pues lo que importa en Historia de la filosofía no es que Tales se equivocó,
sino comprender la necesidad interna del desarrollo racional.
Tales instituye un proceso dialéctico entre
las partes y los todos: el agua, como parte del todo, debe negarse como tal
parte para convertirse en el todo, pero siendo fenómeno o parte al mismo
tiempo.
Esta dialéctica es una idea que está
presente en multitud de formas de pensamiento: lashomeomerías de
Anaxágoras (al menos una de sus acepciones), la mónada de
Leibniz, el metafinitomatemático, la omnipresencia del alma en
todas y cada una de las partes del cuerpo («toda en cada una de las partes
del cuerpo, y toda en su conjunto», Plotino, IV Enéada, II,
1). Pero no se trata de justificar la tesis de Tales con la persistencia de
esta idea en nuestra tradición cultural pues, en todo caso, sería esta
persistencia la que quedaría justificada a partir de su origen en Tales.
Lo que es verdaderamente importante es que
este proceso dialéctico debería estar presente de alguna manera en las
propiedades del agua empírica, aquellas propiedades que Tales pudo observar
para poder elevarla a la categoría del todo. Por ello, es necesario constatar
qué propiedades del agua empírica son capaces cumplir las dos funciones
dialécticas siguientes:
a) El arjé se presenta como fenómeno. Al
realizarse como fenómeno el arjé adoptará la forma del
fenómeno consistente en ocultarse a sí mismo como arjé. La
propia transparencia del agua oculta la riqueza de los
contenidos disueltos en ella. La transparencia es, pues, una
propiedad del agua empírica con una función completamente apariencial que
nos oculta la realidadcontenida en ella. Todas las cosas se
convierten u ocultan en el agua (la tierra, por ejemplo, al disolverse como
lo hace la sal o el azúcar). Por ello, la distinción entre apariencia
/ realidad está siendo ejercitada ya por el propio Tales.
b) El fenómeno como arjé. El
fenómeno o forma, en cuanto parte, debe negarse como tal para desempeñar el
papel de la totalidad. Esto sólo será posible en tanto en cuanto el fenómeno
elegido contenga en sí mismo el esquema de transformación en las demás
partes, de tal modo que todas las formas del mundo (A, B, C, ...) no son sino
transformados de la misma sustancia (monismo de la sustancia). Contribuiría a
la elección del agua como sustancia primordial capaz de transformarse en
otras muchas formas, el hecho de los diferentes estados en que se presenta el
agua: sólido, líquido y gaseoso; también la observación de su transformación
en mármol en las cavernas (las estalactitas, según cuenta Jenófanes de
Colofón. Pero, sobre todo, el agua empírica parece poseer esta propiedad
metamórfica en los procesos de rarefacción (mánwsiV) y condensación (púknwsiV).
En el concepto del racionalismo del grupo
de transformaciones (propio de la escuela milesia), están contenidas
múltiples ideas, algunas explícitas en los propios fragmentos de Tales, y
otras cuya atribución parece obligada.
1) El hilozoísmo. La cota
máxima de condensación funcionaría en Tales como una idea límite en el
sentido de que si bien no es posible su realización absoluta,
puesto que en tal caso desaparecería el mundo de las formas, sin embargo a
mayor condensación relativa correspondería mayor sustancia
relativa. De este modo, la abundancia del agua, más que extensiva, sería
intensiva y aparecerá sobre todo en las determinaciones más ricas, como en la
vida y en los organismos (hilozoísmo). El proceso de la vida no
consistirá, pues, sino en el mismo proceso de conservación del grado de
condensación, que cuando no ocurre conlleva a la muerte.
2) La Idea de continuo. La
Idea de transformación de unas cosas en otras contiene la idea de continuidad
(de un monismo continuista). En última instancia todas las
partes del mundo no son sino metamorfosis de lo mismo. En el agua empírica
las partes del agua se absorben en el todo perdiendo sus perfiles (la gota de
agua desaparece en el conjunto de las gotas, y el movimiento se propaga por
continuidad en el agua a partir de un centro). La transformación de unas
cosas en otras se produce en Tales de un modo directo e inmediato.
3) La Idea de eterno retorno. El
mundo de Tales sería un mundo atemporal. La fúsiV es
aquello de lo que todo procede ahora y siempre. El universo de Tales no da
lugar a una disolución temporal de las formas, dado que el proceso es siempre
reversible: a toda condensación corresponde siempre una rarefacción y
viceversa.
4) Una antropología relativista. La
reversibilidad de las transformaciones concluye necesariamente en una moral
de corte relativista: todos los valores son, al fin y al cabo, simples
transformaciones de la misma sustancia. Este proceso reversible sirve a la
vez de argumento a la organización democrática de la política, e, incluso,
las división entre los pueblos (griegos / bárbaros) es relativa.
5) Modelo reflexivo del
conocimiento. El agua como esquema de identidad podría haber servido
a Tales para establecer una teoría del conocimiento y de la visión como
reflexión. El ojo es agua o humor acuoso que refleja los objetos externos, al
igual que el agua de las charcas refleja los arbustos de sus orillas.
critica
La metafísica es popular y es buena para aquella persona que le
gustas temas tan pocos usuales como lo la cura, la muerte, el tarot, la vida después
de la muerte, entre otros, son temas que para algunas personas da miedo pero
que para otras son de gran interés, además se puede concluir que la metafísica
es una ciencia que nos colabora bastante a los interesados para sacar
conclusiones a esto temas tan controversiales y pocos concluidos.
Es importante saber que tales de Mileto es el filósofo naturalista con el cual se origina
la filosofía que tenemos hasta hoy, para tales la metafísica es de vital
importancia porque según el todo proviene del agua y todo vuelve a el, pues su metafísica
siempre es caracterizada por la observación tan clara y precisa que tiene el
frente a las cosas, pues es asi como se puede hacer una metafísica clara.
Si del agua proviene todo, podríamos decir que Tales no estaba tan errado pues
creemos que sin agua no podemos existir pues es el agua quien da vida a toda la
vida, pues ese líquido transparente el cual no podemos controlar de ninguna
manera, que sobrepasa cualquier obstáculo que pongamos, pues el agua transciende
va un poco más de lo que el hombre pueda controlar, el agua es ese materia
grande que llegan y puede acabar con lo que ve, sin importar sus consecuencias.
Pues sabemos que todo debe volver, entonces lo que dice tales es muy cierto
todos volvemos a el agua, pues decimos que lleva vuelve a buscar de lo que ha
sido suyo, de modo que la metafísica de tales es cierta el agua es un motor
esencial para la existencia del hombre, es aquel liquido el que nos da la
estabilidad para vivir.
Para nosotros los cristianos católicos, es Dios quien da ese poder tan inexplicable
de poder ser como ese complemento perfecto para la existencia, es esa substancia
liquida que transciende buscando siempre el bien, pero que nunca puede usar sin
que el motor principal lo active que es Dios.
Para finalizar es importante saber que Tales si supo observar claramente las
cosas que nos rodean para que de esa forma pudiera sacar las conclusiones de
una substancia tan importante para el hombre, que ni la ciencia actual ha
podido crear como lo es el agua, por consiguiente es importante tener ese espíritu
crítico para así poder sacar conclusiones y que sean conclusiones que aporten
un conocimiento claro, en vez de enredar un poco más a las personas.
|
No hay comentarios.:
Publicar un comentario